En medio de los preparativos para los Juegos Olímpicos de París 2024, un suceso preocupante ha puesto en el centro de atención a la organización y seguridad del evento. Thomas Jolly, director artístico de la ceremonia inaugural, ha sido objeto de múltiples amenazas que han llevado a la Fiscalía de París a abrir una investigación para esclarecer los hechos y llevar a los responsables ante la justicia.

Thomas Jolly presentó una denuncia el pasado martes por recibir amenazas de muerte basadas en su supuesto origen judío y su orientación sexual, ambas afirmaciones falsas, así como injurias públicas y difamación por los mismos motivos. La Fiscalía de París, en un comunicado, detalló la gravedad de las amenazas y confirmó que la investigación está a cargo del Centro Nacional para la Lucha Contra el Odio en Línea.

La polémica ceremonia inaugural de París 2024

La alcaldesa de París, Anne Hidalgo, expresó su “apoyo inquebrantable” a Jolly, manifestando que la capital francesa “estará siempre al lado de los artistas, de la creación y por tanto de la libertad”. Esta declaración refleja el compromiso de las autoridades parisinas con la protección de la libertad artística y la seguridad de aquellos que contribuyen a la cultura y el arte de la ciudad.

La situación de Jolly no es un caso aislado. Una artista que participó en la ceremonia de inauguración también presentó una demanda por amenazas recibidas a través de internet. Su abogada, Audrey Msellati, explicó que su cliente ha sido amenazada de muerte, tortura y violación, además de recibir numerosos insultos antisemitas, homófobos, sexistas y gordófobos. La artista, identificada como Butch, ha decidido actuar legalmente contra cualquier persona que intente intimidarla en el futuro, independientemente de su nacionalidad.

La ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de París 2024 no solo ha sido objeto de amenazas, sino también de críticas. Algunos interpretaron ciertos elementos de la ceremonia como una burla a la última cena de Jesucristo, lo que provocó la reacción de la ultraderecha política y la Conferencia Episcopal francesa. En respuesta a las críticas, Jolly explicó que la ceremonia era “una gran fiesta pagana” que incluía a los dioses del Olimpo, con una representación del dios del vino, Dionisios, interpretado por el cantante Philippe Katerine con el cuerpo pintado de azul.