El Super Bowl LX no solo concentra la atención deportiva de Estados Unidos, sino que también se consolida como el escaparate publicitario más caro del mundo. Para esta edición, que enfrentará a los New England Patriots y los Seattle Seahawks, el precio de algunos anuncios puede alcanzar hasta los 10 millones de dólares. En promedio, un espacio publicitario de 30 segundos ronda los 8 millones, una cifra que se acerca al récord histórico registrado en la edición anterior, cuando FOX tenía los derechos de transmisión.
Mark Marshall, director de publicidad global de NBCUniversal —cadena encargada de retransmitir el evento este año—, explicó en declaraciones a Bloomberg que estos precios reflejan la enorme demanda y el valor estratégico del Super Bowl para las marcas. El partido se disputará en el Levi’s Stadium de Santa Clara, con capacidad para 68.500 espectadores, y hogar de los San Francisco 49ers desde 2014. A este atractivo se suma una audiencia televisiva masiva: el último Super Bowl fue visto por un récord de 128 millones de personas en Estados Unidos.
Super Bowl: Un atractivo comercial
En cuanto al perfil de los anunciantes, destacan especialmente las empresas de los sectores tecnológico, farmacéutico y de bienestar. Según Marshall, cerca del 40 % de las marcas que se anuncian en esta edición no participaron en la final del año anterior, lo que demuestra la constante renovación del interés comercial. Además, muchas compañías como Pepsi, Pringles o Bud Light ya han comenzado a promocionar sus anuncios en redes sociales, incluyendo adelantos y versiones completas con la participación de celebridades y guiños a marcas competidoras.
Más allá del partido y del espectáculo del medio tiempo, que este año estará a cargo del artista puertorriqueño Bad Bunny, los comerciales son uno de los grandes protagonistas del evento. NBC también ha aclarado que los espectadores que sigan el Super Bowl a través de su plataforma de streaming, Peacock, podrían ver anuncios diferentes a los emitidos por televisión tradicional.
En el plano deportivo, Patriots y Seahawks volverán a verse las caras en una reedición del Super Bowl XLIX de 2015, una final memorable que quedó marcada por la histórica intercepción de Malcolm Butler en la última jugada, sellando el triunfo de New England por 28-24.

