Los Seattle Seahawks confirmaron su dominio defensivo y se proclamaron campeones del Super Bowl LX tras vencer 29-13 a los New England Patriots. La mejor defensiva de la liga se hizo sentir de principio a fin, neutralizando a la ofensiva rival y marcando el ritmo del partido tanto en el costado defensivo como en el ofensivo. Con una actuación sólida y disciplinada, Seattle levantó el trofeo Vince Lombardi y volvió a lo más alto de la NFL.
El encuentro, disputado este domingo 8 de febrero en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California, fue un auténtico duelo táctico. Las defensivas fueron protagonistas durante gran parte del juego, pero fue la de Seattle la que logró imponer condiciones con presión constante, coberturas cerradas y una ejecución impecable. New England tuvo dificultades para encontrar espacios y nunca logró establecer su ofensiva de manera consistente ante la intensidad de los Seahawks.
Los Seattle Seahawks conquistan el segundo Super Bowl de su historia
En el apartado ofensivo, Jason Myers fue clave al convertir cinco goles de campo que mantuvieron a Seattle siempre en control del marcador. El golpe definitivo llegó en el último cuarto, cuando AJ Barner anotó un touchdown tras un gran pase de Sam Darnold, ampliando la ventaja y sentenciando el encuentro. Los Patriots lograron hacer más decoroso el resultado con dos touchdowns en el último cuarto, aunque ya era demasiado tarde para cambiar el rumbo del juego, ya que Seattle aún anotaría otro touchdown tras un balón suelto de Drake Maye con pocos minutos de juego.
Este título representa el segundo Super Bowl en la historia de los Seattle Seahawks. El primero llegó en el Super Bowl XLVIII, en febrero de 2014, cuando aplastaron a los Denver Broncos por 43-8. En total, Seattle ha disputado cuatro Super Bowls, con derrotas en el XL ante Pittsburgh y en el XLIX ante New England, rival frente al cual hoy consiguió revancha, ahora con Drake Maye como mariscal de campo titular.
Por su parte, los Patriots mantienen un historial de seis campeonatos y seis derrotas en el juego grande, cerrando así un capítulo más en la rica historia de ambas franquicias.











