La FIFA ha dejado clara su postura frente a la solicitud presentada por la Federación de Fútbol de Irán (FFIRI), que buscaba trasladar los partidos de su selección nacional al territorio mexicano durante el Mundial de 2026. Según fuentes del organismo internacional, no existe intención alguna de modificar el calendario oficial anunciado en diciembre, lo que reafirma el compromiso de mantener la planificación previamente establecida.
De acuerdo con la información proporcionada, la FIFA mantiene una comunicación constante con todas las federaciones participantes, incluida la iraní, con el objetivo de coordinar aspectos logísticos y organizativos del torneo. Sin embargo, el ente rector del fútbol mundial espera que cada selección dispute sus encuentros conforme al calendario definido, lo que limita las posibilidades de cambios individuales, incluso ante solicitudes diplomáticas o administrativas.
Irán solicitó a la FIFA cambiar de sede sus partidos
La petición de Irán surge en medio de tensiones relacionadas con la emisión de visas y el apoyo logístico por parte de Estados Unidos. La embajada iraní en México ha señalado que existen dificultades significativas para garantizar la participación del equipo en territorio estadounidense, lo que motivó la propuesta de trasladar sus partidos a México, uno de los países anfitriones del certamen. Esta alternativa fue presentada como una solución viable para asegurar la participación del combinado iraní en la competencia.
El embajador iraní en México, Abolfazl Psedniddeh, ha sido una de las principales voces detrás de esta iniciativa. En sus declaraciones, destacó la falta de cooperación por parte del gobierno estadounidense en temas clave como visas y logística, factores esenciales para la participación de cualquier selección en un evento de esta magnitud. Asimismo, expresó el aprecio de su país por el pueblo mexicano, señalando que México sería una sede ideal para los compromisos de su selección.
A pesar de estas gestiones, el calendario del Mundial 2026 sigue firme. Irán está programado para competir en el Grupo G junto a Bélgica, Egipto y Nueva Zelanda, con partidos previstos en ciudades estadounidenses como Inglewood y Seattle. En este contexto, la postura de la FIFA refleja su intención de preservar la estabilidad organizativa del torneo, priorizando la planificación global por encima de solicitudes particulares, incluso en escenarios de complejidad política y diplomática.

