Hace dos años, Guatemala con su atleta Adriana Ruano logró la hazaña más importante en toda la historia del deporte nacional. La tiradora se convirtió en la primera, y hasta el momento, en la única campeona olímpica del deporte chapín. El gran logro de Ruano llegó en la edición de los Juegos Olímpicos París 2024.
París fue la sede de los XXXIII Juegos Olímpicos, los cuales se desarrollaron del 26 de julio al 11 de agosto, pero fue el 31 de julio donde la noticia mundial era Guatemala gracias al oro de Adriana Ruano logrado en la final del trap del tiro con armas de caza, evento que se realizó en el Centro Nacional de Tiro de Chateauroux, ubicado en la ciudad de Chateauroux, en el centro de Francia, a unos 260 kilómetros al sur de París.
Un día antes, Jen Pierre Brol había conseguido la medalla de bronce en la modalidad trap del tiro con armas de caza, por lo que Guatemala vivía una jornada de ensueño. Y 24 horas más tarde, otra gran alegría daba Adriana Ruano.
Ruano lo hizo además de manera brillante, batiendo el récord olímpico en una final que la eslovaca Zuzana Rehak estableció en Tokio 2020. La plata fue para Silvana Stanco (Italia), quien derribó 40 platos, y el bronce para Penny Smith (Australia), con 32 platos derribados. Ruano fue el oro gracias a sus 45 platos derribados.
De la gimnasia al tiro
La historia de Adriana Ruano es el mejor ejemplo de cómo de las cenizas de un sueño puede nacer otro, pues ella creció soñando con ser gimnasta olímpica.
Ruano competía en gimnasia artística y soñaba con emular a Luisa Fernanda Portocarrero, gimnasta guatemalteca que compitió en Barcelona 199, pero veinte días antes del Mundial de Tokio 2011 donde debía buscar la clasificación para Londres 2012, le diagnosticaron una grave lesión de columna.
"Nos dijo que si iba a la competición tenía casi un cincuenta por ciento de posibilidades de regresar en silla de ruedas", aseguró a Olympics.com.
La federación debía comprar los billetes al día siguiente, así que Ruano tenía que tomar una decisión cuanto antes. Con 16 años, su primera reacción fue desafiar las posibilidades. "Yo les dije a mis padres que yo iba, que no me importaba si regresaba en silla de ruedas", recordó.
Su transición al tiro con armas de caza
Pero finalmente entró en razón y renunció al sueño que había perseguido desde que era niña. "Si se te pone una pared enfrente, puedes buscar otro camino", explicó.
Y ese camino fue el tiro deportivo. Uno de los mejores amigos de su hermano era el tirador Rodrigo Zachrisson y, al conocer el diagnóstico de Ruano, le sugirió probar este nuevo deporte.
"En un inicio me dolió mucho dejar la gimnasia, y cuando yo veía el plato trataba de pensar que ese plato era mi pérdida, mi problema, y me daba cuenta de que cuando pensaba eso rompía el plato. Así que traté de agarrar el tiro como una terapia psicológica", relató a Olympics.com.
Adriana Ruano comenzó a practicar el tiro deportivo a finales de 2012, y poco a poco renació su sueño olímpico. El momento decisivo fueron los Juegos de Río 2016, donde fue voluntaria precisamente en el campo de tiro.
Ver competir a Hebert y Enrique Brol sembró la nueva semilla. Precisamente los hermanos de Jean Pierre Brol, bronce en foso masculino en París 2024.
*Con información de Olympics.


