Erling Haaland está firmando un Mundial 2026 de ensueño. El delantero noruego llegó con el objetivo de demostrar por qué es considerado uno de los mejores atacantes del planeta y, hasta ahora, ha respondido con goles. Marcó un doblete en el debut frente a Irak, volvió a aparecer contra Senegal y anotó el tanto que selló la victoria sobre Costa de Marfil, clasificando a Noruega a los octavos de final.
Detrás de ese rendimiento sobresaliente existe una preparación que va mucho más allá de los entrenamientos. La alimentación es uno de los pilares fundamentales del atacante, quien sigue una estricta "dieta ancestral" basada en alimentos naturales y mínimamente procesados.
El delantero de 1.95 metros consume entre 5,000 y 6,000 calorías diarias para cubrir las enormes exigencias físicas de su cuerpo. Su menú incluye alimentos poco habituales para la mayoría de las personas, como corazón e hígado de res, que considera auténticos "superalimentos" por su elevado contenido de hierro, vitaminas del complejo B y minerales esenciales.
A ello suma huevos, pescado, miel cruda y café preparado con leche y jarabe de arce. Antes de cada partido mantiene además una tradición familiar: comer la lasaña que prepara su padre para garantizar una adecuada carga de carbohidratos.
Filosofía nutricional de Haaland
La filosofía nutricional de Haaland busca reducir la inflamación, favorecer la recuperación muscular y mantener niveles constantes de energía. Sin embargo, especialistas recuerdan que algunos de sus hábitos, como consumir leche sin pasteurizar o grandes cantidades de hígado, pueden representar riesgos para la salud si no existe supervisión profesional.
Su rutina tampoco termina en la mesa. El goleador utiliza gafas con filtro de luz azul antes de dormir, prioriza la respiración nasal durante la noche, filtra el agua que consume y procura exponerse al sol al despertar para optimizar su descanso y recuperación.
Aunque su plan alimenticio responde a las necesidades de un atleta de élite, su éxito también deja una enseñanza: priorizar alimentos reales y una preparación integral puede marcar la diferencia dentro y fuera del terreno de juego.


