José Mourinho, entrenador del Real Madrid, salió en defensa del arbitraje español al ser consultado por el Caso Negreira y aseguró que no pone en duda la honestidad de los colegiados. El técnico portugués afirmó que "confía en el arbitraje español" y rechazó la idea de que algún árbitro pueda saltar al terreno de juego condicionado por una supuesta relación con Enríquez Negreira.
"Confío en el arbitraje español, antes de cada partido confío siempre en el árbitro. Después del partido a veces hay cosas que no me gustan", señaló Mourinho en rueda de prensa. "No pienso que haya un árbitro en España que piense que es amigo de Negreira o que Negreira le haya hecho un favor años atrás. Estoy en el lado de la honestidad de los árbitros españoles", añadió, aunque reconoció que los colegiados pueden tener influencia en los resultados, como, a su juicio, ocurrió en el encuentro entre Atlético de Madrid y Sevilla de la primera jornada. El llamado Caso Negreira salió a la luz en febrero de 2023 y la investigación reveló pagos del Barcelona por 7,3 millones de euros a Enríquez Negreira entre 2001 y 2018, periodo en el que fue vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros (CTA).
Mourinho defiende a sus jugadores
Mourinho también defendió a Vinícius Junior y consideró que el brasileño debe mejorar el control de sus reacciones ante los insultos de las gradas, siempre que estos no sean racistas u homófobos. Sin embargo, responsabilizó a los árbitros de proteger al futbolista frente a las constantes faltas y provocaciones. "Es el juez el que tiene que proteger a todos los jugadores y al juego. Y ahí es muy difícil ayudar a Vinícius", afirmó. El portugués sostuvo además que los rivales han entrado en una dinámica de dureza contra el atacante porque sienten que pueden llegar hasta donde el arbitraje se los permite.
En ese sentido, Mourinho cuestionó que Alex Calatrava no fuera expulsado por la patada en la espalda que recibió Vinícius en los primeros minutos del partido contra el Espanyol. Pese a valorar positivamente la actuación del árbitro durante el encuentro, fue contundente con esa acción: "si a los tres minutos le dan una patada que es una agresión, aunque no le rompa las cervicales, es expulsión". Sobre la intervención del VAR, agregó: "El VAR no ha hecho su trabajo muy bien, pero el árbitro me gustó mucho".
Finalmente, el entrenador aseguró que se siente más tranquilo y con mayor control de sus emociones que durante su primera etapa en el Real Madrid, aunque dejó una advertencia entre risas: "El día que hablen bien, bien. El día que metan mierda...", una frase que acompañó con un gesto que dejó claro que podría volver a mostrar su lado más combativo si considera que es necesario.


