Los siete representantes europeos en el Consejo de la FIFA reclamaron respuestas por escrito antes del próximo 2 de noviembre sobre una serie de decisiones financieras y administrativas relacionadas con el presidente del organismo, Gianni Infantino. Entre los asuntos que exigen aclarar figuran un supuesto pago adicional al dirigente que no aparecería en el informe económico anual, los gastos de alojamiento en Catar y Estados Unidos y el alquiler de oficinas en la Torre Trump de Nueva York. La petición también pone bajo la lupa la independencia de la Comisión Electoral de la FIFA.
La solicitud quedó recogida en una carta fechada este lunes y enviada al secretario general de la FIFA, Mattias Grafström. El documento, firmado por el secretario general de la UEFA, Theodore Theodoridis, en representación de los siete consejeros europeos, contiene 42 preguntas sobre asuntos financieros, conflictos de interés y decisiones deportivas. Los firmantes exigen contestaciones detalladas, con las justificaciones correspondientes, y sostienen que cualquier negativa a proporcionar información deberá explicarse. Además, solicitaron la grabación de la reunión del Consejo celebrada el pasado día 15, junto con todos los documentos presentados durante el encuentro.
Infantino contra las cuerdas
Uno de los principales focos de preocupación es la remuneración adicional que, según informaciones sobre la documentación de FWC2026 US Inc., la entidad organizadora del Mundial en Estados Unidos, habría recibido Infantino sin que quedara reflejada en el informe anual de la FIFA. Los consejeros quieren conocer el importe, los motivos del pago, las autorizaciones concedidas por los órganos competentes y si se cumplieron las obligaciones tributarias correspondientes.
También preguntan por un supuesto contrato de alquiler de siete años valorado en unos cuatro millones de dólares para oficinas en la Torre Trump y por la elección de Thrive Capital, dirigida por Joshua Kushner, para participar en el proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE), sin una licitación pública y bajo condiciones de confidencialidad. La iniciativa buscaba abrir a inversores privados una participación en las competiciones de la FIFA, pero fue retirada después de encontrar resistencia entre confederaciones y federaciones. La carta también pregunta si Infantino contempló asumir un cargo de responsabilidad dentro del proyecto.
Las dudas de los representantes europeos se extienden a la imparcialidad del presidente de la Comisión Electoral de la FIFA, el suizo Bruno Chiomento, cuya relación de aproximadamente dos décadas con Infantino y presencia habitual en actos del organismo motivaron preguntas sobre su independencia de cara a las elecciones del 18 de marzo. Asimismo, el documento cuestiona la neutralidad institucional de la administración de la FIFA, después de que Grafström y otros integrantes de la dirección manifestaran su respaldo a Infantino tras una reunión celebrada en Rabat el 5 de agosto, una vez descartado el proyecto FFE. En el ámbito deportivo, los consejeros piden explicaciones sobre la decisión de permitir que el estadounidense Folarin Balogun disputara el Mundial pese a una expulsión previa, después de una llamada del presidente estadounidense, Donald Trump, a Infantino. También quieren saber quién autorizó ampliar a 27 minutos el descanso de la final entre España y Argentina y establecer pausas de hidratación sin una solicitud previa a la International Football Association Board (IFAB).
Otro de los puntos abordados es la creación del Premio de la Paz de la FIFA y la concesión del galardón a Trump. Los firmantes solicitan conocer quién impulsó la iniciativa y cuál fue la participación de Infantino en la decisión, especialmente porque la Comisión de Responsabilidad Social evaluará posteriormente el reconocimiento. La carta insiste en que las reformas futuras de gobernanza no pueden sustituir la obligación de rendir cuentas por decisiones ya tomadas. El Consejo de la FIFA está integrado por 37 miembros, siete de ellos europeos, entre los que figuran el presidente de la UEFA, Aleksander Čeferin, y los representantes de Hungría, Inglaterra, Montenegro, Rumanía, Alemania y Bélgica. La próxima reunión del órgano está prevista para el 16 de diciembre en Doha, mientras la dirigencia de la FIFA afronta nuevas exigencias de transparencia sobre su gestión.


