Entre las historias más curiosas que ha dejado el Mundial 2026 destaca la de Luca Zidane, arquero de la selección de Argelia y uno de los nombres que más ha llamado la atención entre los aficionados por un detalle muy particular: juega con una máscara protectora que cubre gran parte de su rostro.
El guardameta, hijo del histórico futbolista y entrenador francés Zinedine Zidane, saltó a la cancha con esta protección especial durante los partidos del torneo, generando preguntas entre los seguidores que desconocían la razón detrás de su llamativa apariencia.
Sin embargo, la explicación está relacionada con una lesión que puso en riesgo su participación en la máxima cita del futbol mundial.
La lesión que preocupó a Argelia
Todo comenzó en abril de 2026, cuando Luca Zidane defendía la portería del Granada CF en la Segunda División de España.
Durante un encuentro sufrió un fuerte choque que le provocó una fractura de mandíbula y mentón, una lesión delicada para cualquier futbolista, pero especialmente para un arquero, quien constantemente está expuesto a impactos, balones a corta distancia y choques dentro del área.
Las imágenes del incidente generaron preocupación inmediata tanto en su club como en la selección argelina, ya que el Mundial estaba a pocas semanas de comenzar.
En un principio existieron dudas sobre si lograría recuperarse a tiempo para integrar la convocatoria definitiva.
Una carrera contra el tiempo
Tras el diagnóstico, Luca inició un intenso proceso de recuperación supervisado por especialistas médicos.
Aunque logró regresar a los entrenamientos, los médicos recomendaron el uso de una máscara de protección para evitar cualquier golpe que pudiera comprometer nuevamente la zona afectada.
La protección facial funciona como una barrera que distribuye el impacto de posibles contactos y reduce significativamente el riesgo de una recaída.
Gracias a esta medida, el arquero recibió la autorización médica para competir y pudo incorporarse con normalidad a la selección argelina.
La confianza total del entrenador
Pese a que la recuperación de Luca todavía continúa, el entrenador de Argelia, Vladimir Petković, nunca perdió la confianza en él.
El técnico decidió mantenerlo como titular, convencido de que su experiencia y seguridad bajo los tres palos son fundamentales para las aspiraciones del equipo africano.
La decisión ha sido respaldada por el rendimiento del arquero, quien ha demostrado personalidad y liderazgo en uno de los escenarios más exigentes del futbol internacional.
El hijo de una leyenda
Luca Zidane nació el 13 de mayo de 1998 en Marsella, Francia, cuando su padre comenzaba a consolidarse como una de las grandes figuras del futbol mundial.
Siguiendo los pasos de Zinedine Zidane, ingresó desde muy joven a las categorías inferiores del Real Madrid, donde permaneció durante gran parte de su formación deportiva. Sin embargo, a diferencia de su padre, eligió desempeñarse como arquero.
A lo largo de su carrera ha vestido las camisetas del Real Madrid Castilla, Racing de Santander, Rayo Vallecano, Eibar y Granada, acumulando experiencia en distintas categorías del futbol español.
Aunque representó a Francia en selecciones juveniles, Luca Zidane decidió cambiar de rumbo a nivel internacional. Gracias a sus raíces familiares, pudo optar por defender los colores de Argelia, país de origen de sus abuelos paternos.
Ante la enorme competencia existente en la selección francesa y buscando mayores oportunidades de continuidad, inició los trámites correspondientes ante FIFA para modificar su elegibilidad deportiva.
La autorización llegó en septiembre de 2025 y desde entonces se convirtió oficialmente en jugador de la selección argelina.


