El fenómeno viral de Merlín, el ave que conquistó a miles de aficionados durante el Mundial 2026, dio este miércoles un paso decisivo fuera de las canchas. El Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) reconoció que la marca asociada al popular "pato mundialista" pertenece a la familia Gómez, poniendo fin a la disputa surgida tras el uso comercial de su imagen por parte de diversas empresas.
La confirmación llegó por medio de Vidal Llerenas, director general del IMPI, quien aseguró que es un "hecho público y notorio" que Merlín es una mascota de la familia Gómez y que la marca les corresponde legítimamente.
El anuncio representa una victoria para Carla Ivette Gómez y sus familiares, quienes en los últimos días denunciaron que distintas compañías aprovecharon la popularidad del ave para promocionar productos y servicios sin autorización.
"Necesito registrarlo ya porque es mucho abuso", declaró Gómez en una entrevista reciente, en la que cuestionó que varias empresas obtuvieran beneficios económicos utilizando la imagen del animal sin consultar a sus propietarios.
La familia acudió esta semana al IMPI para formalizar el registro de la marca. La decisión llegó después de que se conociera la existencia de varias solicitudes presentadas por terceros con nombres como "El pato Merlín" y "El pato de la suerte", ninguna de ellas vinculada con los dueños del ave.
El caso llamó la atención porque algunas de esas solicitudes fueron registradas por particulares de distintos estados mexicanos, mientras que una de ellas incluso incorporó una imagen generada mediante inteligencia artificial.
De vendedor ambulante a símbolo mundialista
La historia de Merlín comenzó el 11 de junio, durante el partido inaugural del Mundial 2026 entre México y Sudáfrica en el Centro Histórico de Ciudad de México.
Aquel día, la familia Gómez salió a vender refrescos y aguas acompañada del ave, que vestía una camiseta de la selección mexicana. La escena fue captada por aficionados y rápidamente se viralizó en redes sociales, convirtiendo al animal en una de las imágenes más comentadas del torneo.
La popularidad del llamado "pato mundialista" creció de forma exponencial a medida que avanzaba la Copa del Mundo. Videos, fotografías y publicaciones relacionadas con Merlín acumularon millones de visualizaciones, mientras marcas comerciales comenzaron a utilizar su imagen en campañas promocionales.
El impacto del fenómeno trascendió las redes sociales. La FIFA llegó a nombrar a Merlín como embajador del Mundial en Ciudad de México, y el ave incluso fue recibido en Palacio Nacional por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum.
Ahora, con el reconocimiento oficial de la marca, la familia Gómez obtiene respaldo legal sobre uno de los fenómenos virales más inesperados y populares que ha dejado el Mundial 2026.


