Inglaterra afrontará los dieciseisavos de final del Mundial 2026 con la obligación de disipar las dudas que aún rodean su rendimiento, cuando se mida a una República Democrática del Congo que ha demostrado ser un rival incómodo y sin complejos en la fase de grupos.
El conjunto dirigido por Thomas Tuchel ha tenido un camino irregular en el torneo. Tras un debut convincente con victoria 4-2 ante Croacia, el equipo inglés no ha logrado mantener la misma solidez, firmando un empate sin goles ante Ghana y una victoria más ajustada de lo esperado por 2-0 frente a Panamá.
Este rendimiento ha reavivado el debate en torno a la selección inglesa, que acumula dos finales de Eurocopa perdidas en los últimos años y sigue sin conquistar un gran título desde el Mundial de 1966. En ese contexto, la presión sobre el equipo vuelve a crecer en cada fase decisiva.
Pese a las críticas, Inglaterra cuenta con una base de talento de primer nivel. Harry Kane continúa consolidándose como líder ofensivo, Jude Bellingham ha asumido un rol más determinante en el mediocampo y Declan Rice se ha beneficiado del sistema de Tuchel para ofrecer un rendimiento más completo.
A ellos se suman jugadores como Bukayo Saka, Noni Madueke, Marcus Rashford y Anthony Gordon, que aportan velocidad y profundidad en las bandas, piezas consideradas clave para las aspiraciones del conjunto inglés en el torneo.
Enfrente estará una República Democrática del Congo que ha sabido competir con orden y disciplina táctica. El equipo africano sumó actuaciones destacadas ante Portugal y Colombia, encuentros en los que logró sostener bloques defensivos sólidos y explotar transiciones rápidas por las bandas.
Bajo la dirección de Sébastien Desabre, el conjunto congoleño no parece dispuesto a cambiar su estilo, confiando en su estructura defensiva y en la velocidad de jugadores como Aaron Wan-Bissaka y Yoane Wissa, además de la experiencia de Cedric Bakambu en ataque.
Más allá del favoritismo inglés, el duelo representa una prueba importante para ambos equipos: Inglaterra busca confirmar su condición de candidato al título, mientras que Congo intenta prolongar una participación histórica en su segunda aparición mundialista, ya muy lejos de su debut en 1974. Con información de EFE


