Hong Myung-bo volvió a salir de Corea del Sur rumbo a Estados Unidos apenas dos días después de haber regresado al país, en un nuevo episodio marcado por la tensión que dejó la eliminación en el Mundial 2026.
Su retorno más reciente no había pasado desapercibido. El pasado 30 de junio, el exseleccionador surcoreano fue recibido de manera hostil en el Aeropuerto Internacional de Incheon, donde cerca de 200 aficionados lo esperaron durante la madrugada.
Entre insultos, abucheos y exigencias de renuncia, la situación obligó a desplegar un fuerte dispositivo de seguridad para escoltarlo a su salida del aeropuerto, en medio de un ambiente de alta tensión tras el fracaso del equipo en el torneo.
Pese a ese contexto, Hong Myung-bo volvió a presentarse en el mismo aeropuerto días después para emprender un nuevo viaje con destino a Los Ángeles, Estados Unidos, según reportes de medios internacionales como la cadena francesa "RMC".
Durante su paso por el terminal aéreo, el exseleccionador de Corea del Surfue consultado por un reportero sobre los rumores de supuestos conflictos internos dentro de la selección nacional.
Hong Myung-bo negó dichas versiones de forma breve, descartando problemas en el vestuario y desmarcándose de las especulaciones surgidas tras la eliminación mundialista.
En este caso, la situación tuvo un alcance político: el presidente de Corea del Sur, Lee Jae-Myung, solicitó una investigación oficial sobre el rendimiento del combinado nacional tras la temprana salida del Mundial 2026. Horas antes, el técnico había dimitido.
La rapidez con la que ha ido y venido del país ha generado atención en la prensa internacional, en un contexto todavía sensible para el fútbol surcoreano.
Por el momento, no se ha confirmado si su viaje responde a motivos personales, profesionales o a una agenda específica tras su salida del cargo al frente de la selección de Corea del Sur.
Lo cierto es que el extécnico continúa en el centro de la conversación mediática tras el Mundial, tanto por el impacto deportivo como por el clima de tensión que rodea sus recientes apariciones públicas.


