El seleccionador de Portugal, el español Roberto Martínez, vivirá este lunes en Dallas una de las situaciones más inusuales del futbol mundial: dirigir a una selección distinta a la de su país de origen, España, en un partido de octavos de final del Mundial 2026.
Aunque la FIFA no mantiene un registro oficial de este tipo de casos, distintos recuentos históricos sitúan este escenario como uno de los más raros dentro de la Copa del Mundo. De acuerdo con antecedentes recopilados, Martínez se convertirá en el decimoséptimo entrenador en la historia del torneo en enfrentarse a su selección natal.
El primer caso registrado data del Mundial de 1938, cuando el húngaro József Nagy, al mando de Suecia, se midió a Hungría en semifinales. Desde entonces, este tipo de cruces se han repetido de forma puntual a lo largo de distintas ediciones del torneo.
Entre los antecedentes más destacados figuran el brasileño Otto Glória, que dirigió a Portugal ante Brasil en 1966; el argentino Ricardo La Volpe, que llevó a México frente a Argentina en 2006; o el alemán Jürgen Klinsmann, que enfrentó a Estados Unidos con Alemania en 2014.
También aparecen casos más recientes como Carlos Queiroz, quien dirigió a Irán ante Portugal en 2018, o Paulo Bento, que hizo lo propio con Corea del Sur frente a Portugal en 2022.
En esta lista también se incluyen situaciones consideradas singulares, como la del marroquí Walid Regragui, nacido en Francia, que enfrentó a "Les Bleus" en semifinales de 2022, o el caso de Alexandre Guimarães, técnico de Costa Rica nacido en Brasil.
Ahora, Roberto Martínez se une a esta nómina histórica en un duelo de alta carga simbólica, en el que Portugal buscará avanzar a cuartos de final ante la selección del país donde nació su entrenador. Con información de EFE


