Pau Cubarsí se ha convertido en una de las grandes revelaciones de la Copa Mundial 2026. Con apenas 19 años, el defensor del FC Barcelona ha sido una pieza importante para que España alcance la final del torneo, después de superar a Francia en las semifinales.
Sin embargo, antes de convertirse en una de las figuras de la selección española, Cubarsí creció lejos de los grandes estadios y del ruido mediático. Su historia comenzó en Estanyol, una pequeña localidad de la provincia de Girona que cuenta actualmente con apenas 187 habitantes.
Se trata de un lugar tranquilo, con pocos servicios y sin grandes infraestructuras. De hecho, el propio futbolista ha bromeado con una curiosidad de su pueblo: hay campos, pero no existe uno de futbol.
Ser de pueblo es tranquilidad máxima", ha explicado Cubarsí al recordar su infancia. En Estanyol todos se conocen y la vida transcurre a un ritmo muy diferente al que hoy acompaña al joven defensor, convertido en una de las grandes promesas del futbol mundial.
La carpintería de los Cubarsí
Su padre, Robert Cubarsí, dirige una carpintería familiar cuya tradición se remonta a 1905. Durante sus vacaciones, Pau ayudaba en el negocio y aprendió una enseñanza que también trasladó al terreno de juego: buscar la perfección y dar el máximo en cada tarea.
Aunque eligió el futbol en lugar de continuar con la tradición familiar, el jugador nunca ha olvidado sus raíces. Sus padres, Robert y Glòria, y su hermana Irene han sido fundamentales en su trayectoria.
Ahora, aquel niño de un pequeño pueblo catalán está a un partido de convertirse en campeón del mundo. De una localidad sin campo de futbol a la final de la Copa Mundial: la historia de Pau Cubarsí representa el enorme salto que puede dar un sueño cuando encuentra el camino adecuado.


