Cada cuatro años es el partido más importante del futbol mundial, un acontecimiento que, durante casi un siglo, ha aportado historias increíbles:
La final de 1930 se jugó con dos balones, uno argentino y otro uruguayo
La primera final de un Mundial se jugó con dos balones, uno argentino y otro uruguayo, cada uno fabricado con el cuero nacional y con una vejiga inflable, porque ninguna de las dos selecciones finalistas admitía jugar con la del rival. Argentina, con su balón, terminó con ventaja la primera mitad (2-1). Uruguay, con el suyo -al parecer un poco más grande y pesado-, remontó y se hizo con el título (4-2).
Luis Monti jugó dos finales con selecciones distintas
El argentino Luis Monti es el único caso de un jugador que ha disputado dos finales con distintas selecciones. Lo hizo con Argentina en 1930 y repitió, ya como italiano, en 1934. Lo curioso fue que en ambas actuó bajo amenazas. Lo amenazaron los uruguayos si ganaba en la primera edición y sufrió la presión de Benito Mussolini para lograr la victoria, cuatro años después.
Brasil y la compra de camisetas en Suecia 58
Dado que Suecia y Brasil jugaban con camisetas amarillas, fue necesario un sorteo para determinar qué equipo cambiaría su uniforme en la final del Mundial de 1958. Ganó Suecia y los dirigentes brasileños tuvieron que salir a comprar camisetas, pues las azules de la segunda equipación las habían utilizado en el último entrenamiento. Luego tuvieron que coser números y el escudo sobre las nuevas camisetas. Del resto se encargó Pelé, para coronar por primera vez a Brasil.
El línea que validó el "gol fantasma" tiene un estadio con su nombre
Tofiq Brahramov pasó a la historia como el 'juez de línea ruso'. Era azerbaiyano y en 1966 soviético. Su nombre quedó para siempre asociado al único título mundial de Inglaterra, porque validó la jugada más polémica de la historia de los Mundiales, el disparo de Geoff Hurst que, tras dar en el larguero, botó sobre la línea y salió. No hay imagen que demuestre que traspasó por completo la línea de gol, pero Brahamov no dudó. Inglaterra se puso por delante 3-2 en la prórroga y encarriló una final que ganó finalmente con otro gol de Hurts (4-2). Tras su muerte en 1993, el estadio más importante de Bakú fue renombrado en su honor como el Estadio Republicano Tofiq Bahramov y se erigió una estatua suya en las afueras. Geoff Hurts fue a la inauguración del monumento.
Tres maldiciones han afectado a todas las finales
Las finales, proclives a cábalas y maldiciones, tienen al menos tres que se han repetido durante casi un siglo: Ningún entrenador extranjero ha ganado el Mundial, nunca lo ganó el Balón de Oro de ese año y nunca lo ganó el que comenzó el torneo como número uno del 'ranking' FIFA. Esta última afectaría a la selección argentina, que en su defensa opone otras dos menos populares: ningún entrenador mayor de 60 años ganó la Copa -Luis de la Fuente tiene 65- y nadie se proclamó campeón después de no encajar goles en la fase de grupos -España-.
*Información EFE.


